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1. El Zurrunero en el pasacalles El personaje recorriendo las calles de Tajahuerce acompañado por la rondalla en
la recuperación de 1986. |
El Zurrunero de Tajahuerce:
(diálogo entre memoria y una IA)
Introducción
Ayer, quizá
con la cabeza aún puesta en lo escuchado sobre el interés de la televisión de
Castilla y León por el Zurrunero de Tajahuerce, decidí hacer una prueba
sencilla: comprobar qué decía internet —y una IA— sobre esta tradición.
No buscaba
un estudio exhaustivo ni una investigación académica. Solo escribí unas pocas
palabras:
"zurrunero, tradición rural de Soria, candelas, quintos"
Lo que no
esperaba era la cantidad de información que apareció… ni el diálogo que se
generó después.
1. Lo que respondió la IA
Respuesta de
la IA
Según la IA,
el zurrunero es una figura tradicional vinculada a las celebraciones rurales de
invierno en la provincia de Soria, especialmente asociada a Las Candelas (2
de febrero) y a la fiesta de los Quintos.
Lo describía
como:
- Un joven del pueblo,
generalmente quinto, vestido con elementos rústicos, pieles o cascabeles.
- Un personaje burlón que anima
las procesiones y acompaña la petición de la gallofa casa por casa.
- Una tradición conservada sobre
todo en la Comarca de Pinares, donde se mezcla el rito religioso
con antiguos símbolos de fertilidad y paso a la edad adulta.
- Una figura que, con el tiempo,
ha dejado de ser exclusivamente masculina.
También
citaba pueblos como Cabrejas del Pinar, San Leonardo de Yagüe o Duruelo de la
Sierra, y mencionaba subastas de rollos, meriendas populares y danzas.
La respuesta
era amplia… quizá demasiado centrada en Pinares.
2. Mi primera corrección: Tajahuerce también estuvo
ahí
Aportación
del autor
Me llamó la
atención un detalle:
Tajahuerce no está en Pinares, y sin embargo el Zurrunero se celebró
allí hasta la década de los años 60.
Además, en 1986 lo recuperamos.
Ese matiz
—aparentemente pequeño— cambia bastante el relato general.
3. La IA matiza y entra en Tajahuerce
Respuesta de
la IA
La IA
reconoció el punto clave: muchas tradiciones que hoy se asocian casi en
exclusiva a Pinares estuvieron en realidad extendidas por buena parte de la
provincia, incluyendo el Campo de Gómara y las Vicarías.
Señaló la
recuperación de 1986 como parte de ese movimiento de rescate cultural típico de
muchos pueblos de la llamada Soria vaciada.
Y entró ya
en el caso concreto:
- El atuendo: chaqueta del revés,
pantalones de pana y el zurrón de piel de oveja.
- La función: acompañar a los quintos
pidiendo gallofa, bromeando y “limpiando el camino”.
- El simbolismo: el caos del invierno previo a
la purificación de Las Candelas.
4. Cómo se recuperó realmente el Zurrunero (1986)
Aportación
del autor
En 1986, con
la Asociación Cultural Sierra de Tajahuerce aún en trámites de creación,
decidimos recuperar la tradición fuera de su fecha original,
trasladándola al tercer día de las fiestas de verano, para facilitar la
participación de quienes vivían fuera.
Yo mismo me
encargué de:
- Elaborar la careta.
- Aconsejar sobre la vestimenta.
La careta
Se hizo con
una caja de galletas de unos 30×30×30 cm, pintada a mano.
Se abrieron agujeros para los ojos y se añadieron apéndices para nariz y
orejas.
De la nariz colgaba un garbanzo atado con un hilo, simulando un moco.
Un viejo
sombrero de tela y una peluca hecha con una fregona fueron suficientes.
La vestimenta y el sonido
Al
celebrarse en verano:
- Solo se usó pantalón y camisa
blanca.
- A la cintura y en bandolera se
colocaron enormes cencerros de buey que conservaba mi madre.
5. La rondalla: el verdadero puente generacional
Aportación
del autor
La música
fue clave.
- La primera vez, la rondalla estuvo formada
por personas mayores, con guitarras y botella de anís. Eran quienes
habían vivido aquello de mozos.
- Más tarde, la música pasó a
manos de los Gaiteros de la Diputación Provincial de Soria.
- En los últimos años, un nieto
de hijo del pueblo, con su charanga en Pamplona, vuelve cada verano
para animar la fiesta.
6. Evolución, pérdidas y continuidad
Aportación
del autor
La
asociación terminó desapareciendo por inoperatividad.
La careta original se perdió con el paso del tiempo, y los cencerros de mi
madre también. Fueron muchos años, muchas fiestas y no siempre pude estar
presente.
Aun así, la
tradición continúa cada año.
Un mozo —a veces moza— se viste de Zurrunero y recorre el pueblo.
Se han incorporado elementos nuevos, como arrojar agua, propios del verano.
No todo
permanece, pero el Zurrunero sigue saliendo.
7. Cierre: cuando la tradición ya no vuelve a callar
Reflexión
final del autor
Hoy tengo
claro que lo importante no era conservar una careta concreta ni unos cencerros
determinados, sino evitar el olvido.
La tradición
que no cambia, muere.
Y el Zurrunero de Tajahuerce ha sobrevivido precisamente porque ha sabido
adaptarse, pasar de mano en mano y sonar con músicas distintas.
Cambian los
materiales.
Cambian las caras.
Cambian las melodías.
Pero desde 1986, el Zurrunero de Tajahuerce ya no
volvió a callar.

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